
El gran espacio geográfico, duro e inclemente, ubicado entre el golfo de Penas y el canal Cockburn, hasta un poco al sur del paralelo 52, y que a partir de esta latitud incluye las aguas interiores de Ultima esperanza, Skyring Otway y la sección centro occidental del estrecho de Magallanes y las aguas fueguinas tributarias, estaba ocupada desde barios años atrás por un pueblo de cazadores y pescadores nómadas, que se denominaban así mismo Qaweshqar, que en su lengua originaria significaba “hombre”.
El descubrimiento de este grupo originario sucedió durante la navegación de García Jofre de Loayza en 1526. Sin embargo, la referencia correspondiente que se hicieron sobre estos indígenas fueron escasas, por lo que nuevamente a de recurrirse a Ladrillero, que los avisto una y otra vez durante su prolongado periodo de 1557 a 1558, quien dejo una descripción muy veraz y aceptada respecto a su características físicas y algunas de sus costumbres. Con todo el aporte que significo su descripción de estos hombres y mujeres no pudo evitar un juicio de valor sobre el salvajismo aparente de esta gente, propio de la incomprensión cultural de la época.
Según el historiador Mateo Martinic y desde el punto de vista somático, “los Qaweshqar integraban, con Yamanas y Chonos, un gran grupo humano conocido en la ciencia antropológica como “fuegido”, con características que lo diferenciaban de aquel propio de los cazadores tierra adentro”
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