
La división del trabajo en este grupo étnico era bastante igualitaria entre hombres y mujeres, incluso algunos etnógrafos hacen referencia a un trabajo común y compartido entre los dos sexos. En cualquier caso, al hombre le correspondía la confección de la canoa y el toldo, las armas y las herramientas, y el suministro de alimentos por medio de la caza y la pesca. La mujer asumía el trabajo artesanal del tejido de cestas, confección de redes, preparación de pieles, del mismo modo que era la responsable de la extracción de los mariscos, por lo que se podría mencionar como una nadadora consumada, y en la recolección de otros productos naturales, además de la preparación de otros alimentos.
La caza y la pesca se realizaban tanto en la navegación como en tierra, principalmente mediante el uso del arpón. Para la casería del huemul, animal que abundaba en algunos lugares del extenso territorio indígena. Los Qaweshqar conociendo las ventajas de su terreno natural, se daban maña para conseguir que el animal quedara acorralado en la orilla de la costa y acabara echándose al mar en donde era fácil presa para los arpones. Juntándose varias embarcaciones, los más valerosos se atrevían a atacar a las ballenas, a las que hostigaban y herían hasta conseguir que se desangraran y se vararan en alguna playa. “La captura o hallazgo de un cetáceo se avisaba a otros indígenas mediante fogatas y humos, lo que hacía del suceso un motivo de animada reunión social, que no tenia fin si no asta la extracción de todo lo aprovechable del animal. La caza de los lobos marinos era otra causa de convocatoria para los indígenas, cuando se trataba de actuar sobre las parideras, lo que hacía de esta casería una actividad excepcional pues por lo común tenia ocurrencia luego de la aparición de las hembras. Se reunían de tal manera numerosas canoas hacia los grupos de lobos marinos, ubicados en requeríos del frente litoral oceánico y allí hacían matanza en conjunto” . Lo mismo que ocurría en el caso de la ballena, la caza de lobos serbia de ocasión para una reunión mayor de Qaweshqar inclusive aprovechaban para realizar sus ritos de carácter ceremonial.
Para la pesca menor se utilizaba el arpón, y en el caso de peces de mayor tamaño “se implementaban la red y los corrales de piedra que se construían como barreras en las playas de cantos y arena, de modo que en la bajamar quedaran encerrados los peces en posones de aguas someras o en seco, permitiendo su captura a mano”
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