
En 1940, en tiempos de don Pedro Aguirre Cerda, un joven Qaweshqar de Puerto Edén, de unos diez años de edad y muy inteligente, fue llevado a estudiar primero al Colegio Salesiano de Punta Arenas y luego ingresó a la escuela de Especialidades de la Fach. La idea era civilizarlo y luego devolverlo a su lugar de origen para que ayudara al progreso de su comunidad. Este personaje recibió el nombre de Lautaro Edén Wellington
Cuando retornó a Puerto Edén motivó a sus hermanos de raza y los entrenó militarmente, haciéndolos trabajar para mejorar sus condiciones de vida. Después de una corta estadía de un mes regresó a Santiago y permaneció dos años más en la capital, allí se casó con una enfermera chilena y, en 1949, regresó solo a su tierra natal.
En Puerto Edén se incorporó como subalterno a la Radio Estación que pertenecía a la Aviación y estaba a cargo de don Carlos Gaymer Gomez.
“Un día sucedió lo insólito: Lautaro desapareció en compañía de una mujer de su pueblo. Se había fugado de la civilización en una canoa para regresar a la vida nómade. Detrás de él se fueron los Qaweshqar y, bajo su dirección instalaron una nueva comunidad indígena en San Pedro. Allí se dedicaron a la caza de lobos y nutrias y a la venta de pieles finas.”
Durante tres años los Qaweshqar regresaron a su antigua vida de cazadores nómades organizados y con un jefe.
A comienzos de 1953 Lautaro junto a otros Qaweshqar, se ahogó en Puerto Calatur, en el estuario del río Baker. Fue una desgracia para este pueblo. Los integrantes de este grupo, tras este hecho, regresaron a Puerto Edén.
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